| RADIOS LIBRES: ¿PARA
QUE? Un repaso al mercado de los medios de comunicación |
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Actualmente, todo en este mundo se compra y se vende. Desde
la solidaridad y el medio ambiente hasta la información y, por supuesto, el ocio, hoy en
día uno de los mercados con un mayor volumen de negocio. El mundo se ha convertido en una
gigantesca bolsa, en donde incluso aquellos valores mencionados al principio pueden
transformarse en pingües beneficios, si se saben manejar con habilidad. La consumidora y
el consumidor encuentran siempre lo que quieren, más cerca, más bonito, antes. La comunicación, la transmisión de mensajes, es el ámbito de nuestra vida en el que, posiblemente, la tecnología y sus avances, han producido las transformaciones más importantes. La popularización de la informática, la aparición de las redes internacionales, la profusión de medios de comunicación de todo tipo no dejan lugar a dudas. Las personas y colectivos que quieren, pueden convertirse en emisores y receptores de mensajes de todas las clases. O, al menos, a primera vista así lo parece. Sin embargo, también se puede pensar que en algunos aspectos nada o muy poco ha cambiado. Basta recordar que la televisión sigue siendo el medio de comunicación más popular, el más caro a la hora de emitir el mensaje y el más barato si se desea, y también si no se desea, recibirlo. El primero en llegar, el más importante y el que mayor cantidad de dinero mueve. Lo expresado a través de la pequeña pantalla trasciende desde información y opinión hasta conciencia y axioma. La televisión, desde luego, sigue en las mismas manos, bien del Estado, bien del importante capital privado necesario para acceder al mercado. La misma regla de tres puede ser aplicada al resto de medios de comunicación, principalmente prensa y radio, es decir, una relación directa entre inversión y número de receptoras y receptores. ¿Hay alternativas? Lo que queda es poco. Las redes informáticas poseen un importante potencial de cara a la futura y auténtica democratización de la comunicación, en el sentido de que ni la emisión ni la recepción de un mensaje dependan del contenido del mismo mensaje o de la capacidad económica de los actores del proceso. No obstante, el acceso a la informática todavía está vetado para grandes sectores de la población, y con la vista en un futuro próximo, ya estamos empezando a oír hablar de censura o de restricciones al libre acceso por parte de las diversas instituciones promotoras, no se sabe muy bien si asustadas, como dicen, por los contenidos extremistas de algunos mensajes, o por su variedad y su oposición al sistema dominante.Comparados con la informática, parece que los tradicionales medios de comunicación alternativos son propios de las cavernas. Desde mi punto de vista, nada más lejos de la realidad. La prensa alternativa, o los medios audiovisuales libres siguen teniendo su espacio. Habríamos de preguntarnos si podemos dedicar nuestro esfuerzo simplemente a mantener ese espacio, o debemos pensar en que somos capaces de aumentarlo, llegar más lejos y más rápidamente.
Pon una radio libre en tu dial Así como la televisión necesita una fuerte inversión para su creación y mantenimiento, y la prensa también requiere un importante esfuerzo de distribución, además de mantener serias dificultades para llegar a tiempo, la radio, en principio, precisa de menores recursos, reuniendo ventajas claras desde el punto de vista de la puntualidad.Ello no significa que montar una radio libre resulte poco menos que gratuito. Para pretender informar y entretener de manera alternativa son precisas bastantes cosas. Al empezar, sobre todo, recoger a toda esa gente que tiene algo que contar, crear los canales necesarios para que la información llegué con facilidad y seleccionar el área y el público potencial. Para empezar, debemos de saber distinguir entre las radios libres y las radios piratas. Mientras el objetivo de estas últimas es, lisa y llanamente, ganar dinero aprovechando un cierto descontrol existente en el dial debido a la falta de regulación clara hasta la fecha, el de las radios libres es, como he apuntado anteriormente informar y entretener de manera alternativa. La primera función se cumple trasladando a la audiencia noticias a las que no se tiene acceso en los medios de comunicación de masas o, simplemente, ofreciendo una o unas versiones diferentes; opinando, por supuesto, y desarmando una de las mayores falacias que acostumbran utilizar los medios habituales, cuando se auto denominan independientes. Las noticias, la información, siempre tiene una carga subjetiva, el sello propio de quien la obtiene y de quien la distribuye, como se puede comprobar normalmente. Incluso la selección de las noticias denota con claridad la tendencia de la informadora o el informador en cuestión. No parece adecuada la palabra al uso habitual, contrainformación, para definir esta labor. Más bien, se trata de informar alternativamente. La segunda función no es la menos importante. Se trata de dar a conocer otros tipos de música, de literatura, de cultura, en general. Es más fácil definirlo de manera negativa: todo aquello que no tiene espacio en las radios comerciales, que es ocultado bajo la fórmula ya conocida, no interesa. Todas y todos intuimos, si no sabemos, que lo que no se conoce, nunca puede interesar, y que la costumbre para crear modas culturales es repetir hasta la saciedad sus manifestaciones. También problemas, como no. Muchas reuniones, programas que entran y salen constantemente, horas vacías, alguna informalidad y, como no, las pelas, el dinero generalmente insuficiente para todas las cosas que queremos hacer. |