Además de algunos países islámicos
donde el alcohol es prohibido, hay un modelo general en el mundo: el alcohol
y la nicotina son legales, y otras drogas como la heroína, la cocaína y el
cannabis son ilegales. Es un estado de las cosas bastante particular, pues
si hay algo dañino para la salud es la nicotina y el alcohol. Pero ¿cómo ha
podido suceder esto? Richard Black ha estado averiguando.
Como tantas otras cosas en nuestro
mundo, la prohibición de las drogas comenzó en Estados Unidos. Según el
doctor Colin Brewer del centro Stapleford, una clínica para el tratamiento
de adict@s en Londres: "Toda la idea de la prohibición fue una invención
estadounidense. Y no hubiera pasado si no hubiera sido por la primera guerra
mundial pues otros países no estaban tan impresionantemente interesados en
la idea de la prohibición. L@s estadounidenses venían sufriendo un fuerte
ataque de la ‘ética protestante’ en ese momento –así como de la ética
puritana- y querían un mundo apropiado para que pudieran vivir l@s
puritan@s"
Así que, a principios de este siglo
–no hay una fecha específica ya que todo sucedió gradualmente- Estado Unidos
hizo ilegal la heroína y la cocaína. También prohibió el alcohol, por
supuesto, una decisión que fue revocada pues demostró ser un espectacular
fracaso.
Según Brewer: "No pasó mucho tiempo
después de la guerra civil, y después de que l@s esclav@s recién liberad@s
se estaban entusiasmando con cosas como la morfina y la cocaína (cuando se
hizo popular) y el cannabis. Para que apareciera ese espectro de ‘negros
enloquecidos por las drogas violando mujeres blancas’, que se puede ver
en toda la literatura sobre prohibición en esta época en Estados Unidos.
Había también una sensación (no sólo en Estados Unidos) de que al
proletariado debía impedírsele emborracharse para que pudiera trabajar
eficientemente y mantener a la burguesía cómoda."
Desde entonces Estados Unidos ha
predicado el evangelio de la prohibición alrededor del mundo usando la
persuasión, la diplomacia y los "premios bien intencionados" de estatus de
"privilegiado" o "auxiliado económico" para quienes lo sigan. Pero antes de
que esta ética puritana se impusiera, drogas como la cocaína eran bien
vistas en las sociedades estadounidense y europea. De hecho, la cocaína era
el ingrediente clave de un vino tónico, Vin Mariani, que fue producido en
primera instancia en Italia en los 1860s. Vin Mariani recibió inclusive un
sello oficial de aprobación... ¡del papa! Bebidas similares tuvieron éxito
en Estados Unidos.
La influencia de la era puede aún ser
vista en el nombre de la bebida que, según sus fabricantes, es la más
popular del mundo, Coca Cola; aunque hoy en día, por supuesto, no contiene
coca, la planta de la que se deriva la cocaína. Y el uso de drogas en otras
culturas va aún más lejos en el pasado. Según el profesor John Mann de la
Universidad de Reading en Inglaterra: "A decir verdad el uso del opio fue
mencionado por Homero en La Odisea, lo cual significa retroceder
bastante antes de Cristo. El uso del cannabis va también bastante antes de
Cristo, aunque hay que decir que la planta se usaba más... [de otras
maneras] el tallo para hacer sogas y las semillas para hacer el aceite con
el que encendían las lámparas en tiempos bíblicos, que para ser fumada en
busca de sus efectos eufóricos. A la cocaína se le puede, de hecho, hacer un
seguimiento hasta más o menos hasta el año 200 ó 300 de nuestra era, en el
sentido de que hojas de la planta que la contiene fueron encontradas en
urnas fúnebres de los antepasados de los Incas y los Aztecas".
En algunos lugares de América del sur
y central, la coca es todavía usada en su sentido tradicional. Ésta, así
como las familiares de otras "drogas duras" modernas, fueron y aún son
ingredientes vitales en medicinas tradicionales. Algunas fueron usadas en
rituales religiosos o en fundar la base sólida que mantiene unidas a las
sociedades. La coca no es la única droga cuyo uso tradicional aún sobrevive;
la kava aún es bebida en la Polinesia y el qat mascado y
fumado en el cuerno de África y en Yemen. La familia de Issledene Mohammed
Salem posee una plantación de 4 hectáreas de qat en Yemen. Para más o menos
el 70 por ciento de los yemenitas, dice él, el qat es simplemente una
parte de la vida diaria: "Eso pasa todos los días. Se empieza al atardecer.
Después del trabajo nos sentamos en grupo en un lugar como por ejemplo mi
habitación –bastante grande. Yo invito a unos 20 hombres, fumamos nuestras
hookas, y todos traen su propio qat, nos sentamos por 2 ó 3
horas y eso es todo. Tiene que ser todos los días."
El qat y la kava han
sobrevivido en buena parte porque eran desconocidos en Estados Unidos en
momentos en que los estadounidenses estaban ocupados prohibiendo otras
drogas. Pero ellos son la excepción. Para la mayor parte del planeta, las
drogas de uso normal son la nicotina y el alcohol –lo cual es, dice Colin
Brewer, un estado de las cosas bastante extraño- según Brewer:
"Tenemos ahora un curioso sistema de
colonialismo farmacológico, en el que las drogas tradicionales –las
drogas tribales si se quiere- de occidente o del hombre blanco –el
alcohol y la nicotina- no sólo son legales sino fuertemente publicitadas y
estimulado su consumo en el tercer mundo. De tal manera que los ya poco
privilegiados ciudadanos de los países africanos que tienen una salud
paupérrima ahora son estimulados a tener salud aún peor fumando cigarrillos.
Mientras tanto las drogas tribales del tercer mundo –canabis, opio y
cocaína, por supuesto- fueron y todavía son prohibidas básicamente porque
los estadounidenses las desaprueban."
La ilegalidad de las drogas "duras"
contribuye de varias maneras a los problemas de salud que crean. Como la
compra y el uso tienen lugar en secreto, los adictos corren el riesgo de
contraer enfermedades como el SIDA de jeringas sucias. Como no hay reglas
que controlen la calidad de las drogas –como las que hay para controlar las
bebidas alcohólicas, por ejemplo- es imposible saber si lo que uno compra
fue mezclado con otras sustancias, lo cual sucede frecuentemente. Dichas
sustancias pueden ser venenosas; y aún si no lo son, el hecho de que haya
una mezcla impide saber la fuerza de la sustancia obtenida, incrementando el
riesgo de una sobredosis.
Además, la prohibición estimula el uso
de formas más adictivas de estas drogas – el crack [y el bazuco] en lugar de
la coca, la heroína en lugar del opio, por ejemplo- ya que es interés de los
traficantes que controlan el comercio que haya gente con una fuerte
adicción. A pesar de todo, solamente los Estados Unidos gastan 30 billones
de dólares anualmente luchando contra las drogas, mientras que las compañías
estadounidenses ganan billones vendiendo cigarrillos y cerveza en los países
subdesarrollados. Así que la actual situación parece destinada a continuar.
Traducido por:
Ricardo Gómez.